la inflacion y el controldepreciosEn economía y política, la ingenuidad se paga caro. Y aceptar ciertas definiciones que permanentemente nos “venden”, como qué es la inflación, cuáles son sus causas y qué hay que hacer frente a ella, implica “comprar” algo caro y de muy mala calidad, que en el caso de comprar las políticas antiinflacionarias lo solemos pagar con caída en los ingresos, precarización laboral, pérdida del trabajo, achicamiento o cierres de empresas, y exclusión para muchas familias.

 Si buscamos en los diccionarios qué es la inflación encontraremos algo como “Elevación notable del nivel de precios con efectos desfavorables para la economía de un país” (Real Academia Española) o “el incremento sostenido y generalizado de precios en bienes y servicios”1. O si preferimos buscar a un economista “reconocido”, podemos leer en Samuelson, "entendemos por inflación un período de aumento general de los precios de los bienes y servicios de consumo y de los factores productivos..."

 Si recurrimos al “sentido común”, cualquiera de nosotros puede definir la inflación cuando encuentra en el supermercado que los precios subieron de un mes al otro. Si subieron poco, la inflación es poca, si subieron mucho, es mucha. Y ni hablar si los precios suben semana a semana, o día a día, u hora a hora, como nos tocó vivir a algunos.

 En realidad, todas esas definiciones son engañosas y ocultadoras.

 Empecemos a separar los gorgojos del arroz, y remitámonos a la expresión más simple: “los precios suben”.

 ¿Los precios suben? ¿El cartelito del precio se pone solo un poco más arriba en la estantería? ¿Se queda quieto en ese lugar pero el numero del precio se cambia solo por uno más grande, como si fuera un cuenta kilómetros mágico? ¿Los precios tienen vida propia?

 Y lo escuchamos millones de veces en otros temas: “el dólar sube”, “el Euro bajó”. ¿Tienen vida propia las monedas y los precios?. Así parecería, así nos lo quieren hacer creer. Claro: no es lo mismo decir “Combatamos la inflación” que decir “Combatamos a los empresarios que aumentan los precios”.

 Al darle el carácter casi mágico de cómo se mueven los precios, las monedas, “el mercado”, se evaden las responsabilidades reales y se ocultan las verdaderas explicaciones del por qué del fenómeno inflacionario y por ende cómo enfrentarlo.

Lo que sigue es una transcripción de una ponencia del panel "Políticas públicas regionales: diagnósitico, desafíos y perspectiva"

de la Primer Jornada Multidisciplinaria "Pensando las políticas públicas desde el campo nacional y popular"

realizadas en Rosario el 4 de julio de 2013

Gracias por invitarme a esta Jornada para pensar las Políticas Públicas desde este lado de la barricada. Porque aún hay que armar barricadas, aunque no las que usábamos en los sesenta y setenta, tratando de impedir que llegara rápido la represión cuando hacíamos alguna protesta.

Hoy, además de las dificultades que tiene quienes son responsables de encabezar gestiones de gobierno con grupos de privilegios, hay grandes dificultades para definir y construir políticas de Estado que nos ayuden a conseguir una sociedad más justa, más solidaria, más igualitaria y donde no prevalezcan los intereses de una minoría. Y en las calles de nuestro pensamiento, de nuestras conversaciones, de lo que escuchamos, existen ideas, intereses, concepciones que dificultan todo intento de cambio profundo. Y la mejor manera de reprimir un pensamiento, una propuesta, es evitar que surja, evitar que se profundice y sólo circule lo adocenado, lo que siempre fue y es permitido porque no pone en tela de juicio lo establecido, los pilares de la injusticia social.

Desde que leo diarios, hace más de cuarenta años, siempre me quedó claro la coherencia del diario de los Mitre, siempre apoyando gobiernos militares o proscripciones; siempre contra lo popular

También recuerdo la impresión que tuve cuando por primera vez supe de la guerra contra el paraguay, donde prácticamente se eliminaron todos los hombres adultos, como forma de evitar que se desarrollara como país, desarrollando su mercado interno, y que viviera siempre en la dependencia

20 de abril de 2013. Como parte de los intentos de aprietes y operaciones, de las cuales las especulativas no están exceptuadas, se quiere instalar la noticia de que los bancos Santander y BBVA obligan al gobierno argentino a pagar créditos que tales bancos dieron en su momento a Repsol-YPF  (ver aquí). El argumento sería que al plantearse la expropiación, se activa una cláusula de cambio de control que obliga al pago inmediato de los créditos que tenía Repsol-YPF (3,000 millones) o a refinanciar la deuda.

(Reflexiones sobre la historia inmediata argentina y lo que se viene)

 “La democracia es buena si es de elite, o si sirve para mantener y acrecentar los poderes económicos instituidos. Si no, es totalitarismo o populismo demagógico”. Tal es el una de las concepciones dominantes en Argentina sobre la democracia y el voto popular, aunque rara vez se expresará con esa claridad.

 La antipolítica, como estrategia de dominación, tiene su correlato en un modelo de democracia que en vez de posibilitar a los sectores populares participar y ejercer alguna cuota de poder, sirve para quitárselos y para legitimar medidas en contra de ellos.

 El último proceso electoral nos da una oportunidad única para poner en evidencia de qué manera, durante estos últimos 100 años, se han construido dispositivos que quitan el poder a la gente común, e incluso la manera que esta gente común cede su poder a los grandes grupos dominantes.

El requerimiento del juez Alejandro Catania a algunos medios periodísticos, para que den información sobre espacios publicitarios a consultores que publicitan índices de inflación y sobre aquellos que lo amplifican, pone sobre el tapete el tema de la inflación y su uso político, económico e ideológico.

La Inflación ha sido por años y sigue siendo el Caballo de Troya del neoliberalismo (ver al respecto -o bajar- el libro (gratuito) titulado así, en www.deuntiron.org)

 Bajo la bandera de la lucha contra la inflación se han congelado sueldos, se han bajado salarios nominalmente (como lo hicieron quienes hoy integran en el Congreso de la Nación la Comisión que difunde, Clarín mediante, el “Índice de inflación del Congreso”). Bajo la excusa de la lucha contra la inflación se han desestabilizado gobiernos y propiciados golpes de estado, incluso y en primer lugar, promoviendo ellos mismos inflación.

Se encuentra disponible el libro (gratuito):

La Inflación, el Caballo de Troya del Neoliberalismo

Autor: Fernando J. Pisani

Usted es libre de copiar, distribuir y comunicar públicamente este libro, en todo o en parte, sin pedir ningun permiso al autor

 Ver el Índice            Ver Introducción del libro

Para bajar el libro hacer clic en cualquiera de las tres imágenes  (versión actual: 1.07 del 04/06/13 )

Libro La Inflación, el Caballo de Troya del neoliberalismo

Libro 2 página por hoja

Formato 2 páginas por c/p A4

Libro 4 páginas por hoja

Formato 4 pág. por c/p A4